jueves, 26 de septiembre de 2013

La tontería de tus padres, tu bautismo.

Bautizarte, mi amor. Esa decisión nos está saliendo carísima (monetariamente hablando). ¿Sabes en qué se basó, mi vida, la decisión de bautizarte? En el miedo, la superstición y la ingenuidad...si es que no son sinónimas éstas dos. 

Mira: una señora fue a "limpiar las energías" del apartamento de tus abuelos, donde has vivido hasta hoy. Cuando volvimos tu madre, tú y yo, pues tuvimos que estar por fuera mientras la señora hacía su trabajo, el ambiente del apartamento se sentía diferente. Digamos más espacioso (y los espacios amplios dan una sensación de placer, de comodidad, de distensión). Debo mencionar que toda la tarde tu abuelo se la pasó limpiando de arriba a abajo, y tu mamá sacó una cantidad de cosas que tenía amontonadas en la ducha que la habían hecho inutilizable, así que la causa física más lógica de este efecto era la organización y el aseo. 

Pero bueno, la señora nos preguntó: ¿Cómo sienten el apartamento? Y todos conectamos nuestro lenguaje, de una manera deliciosa he de decir, alrededor de los misterios espirituales, las energías y entidades metafísicas. Te lo digo de una vez, mi amor, ese tema es un caballito en el que la gente se monta para especular y, en el fondo, relacionarse con el otro, jugar con la palabra y la imaginación. 

Pues bien, la señora echó a la basura algunos de tus muñecos y nos prohibió recibir más. Argumentando que en ellos normalmente se alojan los espíritus. "¿Acaso -decía la señora- usted no ha visto las películas? Tanto que repiten esa historia, es porque tiene una carga de verdad", concluía. Nosotros asentíamos en silencio. Y después nos habló de posesiones demoníacas infantiles que había atendido y otros sucesos sobrenaturales. Amor mío, yo suelo ser pasivo y el truco (la inteligencia o intuición) está en saber cuándo utilizar esa pasividad y cuando neutralizarla, es decir, cuándo ser activo, intervenir, actuar, o protestar aunque no sepas el porqué (por eso digo intuición). 

Yo me quedé como un bobo (mudo e inhibiendo mis reacciones) cuando la señora dijo que no garantizaba su trabajo de "limpieza energética" en la casa hasta que no te bautizáramos. Que tú -sí, tú, mi amor-, serías una puerta de entrada para malos espíritus. Porque los espíritus quieren adueñarse de los niños... Amor... me siento tan ingenuo al recordar cómo me quedé mudo ante tales afirmaciones.

¿Es que acaso usted no es bautizado?, me preguntó la señora. Y le dije la verdad: no. Mi mamá nunca quiso meterme a un ritual del cual yo no sería consciente, ni me matricularía a una iglesia que yo no había elegido. La señora entonces se desvió a mis creencias y le dije que sí creía en un Dios, que todas las cosas para mí son Dios, son manifestaciones de la energía y tienen una armonía y una conexión y soy parte de esa energía y ella soy yo mismo. Siguieron hablando de lo importante del bautizo, porque por ahí no le fluía lo que querían justificar. Desvíos para no perder el hilo. Tu mamá entonces le preguntó a la señora si alguien más podía hacer el ritual de bautismo. Y la señora contestó que no, que los sacerdotes se preparan mucho para eso, que son meses y meses, etc. (Y ahora recuerdo la historia de Juan Bautista y me digo, ¡ché, boludo! Pero si Juan era autodidacta, no tenía una institución que le hubiera dado el título de bautista, ¡con birrete y salto triunfal a rodillas recogidas!). 

Luego, tu madre, convencida de que la opción era el bautismo, soltó una frase enigmática: "hagámoslo, Andrés, la niña no tiene por qué vivir cosas como las que yo viví de niña". ¿La habrá asustado su imaginación o acaso sus percepciones metafísicas? ¿Habrá sentido o visto presencias? Si tú llegas a experimentar algo así, mi amor, cuenta conmigo para desenmarañar los misterios. Iremos con amor y método hacia a ellos y entenderemos de qué se trata. El caso es que terminé por decir: "...pues yo no me opongo, bauticémosla".

Y así decidimos por ti: no la fe religiosa o la espiritualidad o tus creencias. Decidimos por ti una reunión social. Eso es todo lo que te vamos a hacer. Una reunión social con pinta de eucaristía (de misa, para que me entiendas). Un sacerdote, mi tío Pedro, que hizo su curso como sacerdote en Roma, con el papa Juan Pablo II, vendrá y nos explicará las responsabilidades de padres y padrinos y lo importante de los sacramentos, luego te ofrecerá a Dios, para que te reconozca y por último te echará agüita en la cabeza, para que el ritual tenga algo físico. (Nota posterior: te echó mucha, muuuucha agua).

Amor mío. La reunión social, el evento, nos está saliendo costosísimo. Jejeje. En eso no pensamos. En que no teníamos plata para esta pavada. Vamos a darles desayuno a los invitados y bueno, hasta ahora, como mínimo, el acto nos demandará 800.000 pesos. Te lo diré en otras palabras. Con esa plata, al valor de hoy, pudimos haberte comprado tres coches, o cuatro cunas, o diez saltadores (jumpers), o hubiéramos dado la cuota inicial de un carro o una moto. 

Esto es divertido, mi vida. Tus padres son unos bobotes. Y lo bueno, en general, es que la familia católica por parte de tu mamá está entusiasmada y feliz que te bendiga un sacerdote, vamos a tener una reunión donde tú serás, aparentemente, el eje, aunque cada uno estará en lo suyo. Eres la excusa de una celebración, mi amor. Pero para mí tú eres la celebración misma. Podré tenerte este sábado abrazada en otro entorno. Y en particular, mi amor, lo excelente, lo que me parece mejor de todo esto, es que vas a tener más familia tras este evento. 

Regine Lambertí y Andrés López, serán tus padrinos. Eso no tiene precio. Yo confío mucho en Andrés, y sé que aunque a veces mantenga en su mundo, y aún tiene mucho de adolescente a sus 19 años, te verá crecer y te ayudará y te querrá muchísimo. Y de Regine, ni hablar. Con decirte que ella lloró por lo mucho que significa que seas tú, la hija de su mejor amiga, su ahijada... Eso no tiene precio, mi amor, te quiere mucho y ya verás cómo más adelante serás feliz con estos dos familiares en tu vida. 

Te amo, mi amor. Y tu mami, y tus abuelos, y tus tíos. Y todos quienes estén allí serán mucha energía para ti. Me haces falta, morochita. Hoy, me dijo tu madre, creciste más. 




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