Violeta, comencemos por dejar algo claro, tú tienes dos tipos de llanto: durísimo, el primero, y mucho más duro, el segundo. Incluso te quedas seca, en un espasmo largo, y luego liberas todo el llanto desde el diafragma. Cualquiera pensaría que te golpeaste muy fuerte o que estás enferma. Como ayer...
Tu mamá está trabajando desde la semana pasada dando clases de francés en la universidad Antonio Camacho. Mientras ella da clases, tú te quedas conmigo. El primer factor a tener en cuenta es que has dejado de recibirnos el tetero. Te pones histérica cuando intentamos que bebas leche de cualquiera de los 6 teteros que tienes. Tu mamá dijo: pues adaptémonos. Y no te volvimos a insistir.
Resulta que para que llegues directa al sueño, tú sueles necesitar la teta. Y si no la tienes, bueno, armas el revolcón total. Te enojas porque no puedes dormir y ¡das unos conciertos! El primero lo tuve la semana pasada contigo. Lloraste cerca de diez minutos a todo pulmón. Yo traté de estar tranquilo, pues sabía que tenías sueño. Pero como estuvimos al interior de la universidad donde trabaja tu mamá, pues me azaraba un poco que tu llanto le trajera problemas.
Hubo un momento donde no parecías tener consuelo e incluso llamé a tu mamá para que interrumpiera su clase y bajara a atenderte. Pero dos minutos después te calmaste.
A ver te describo esto. Ya debes estar grandesita si sabes leer. Cuando tú lloras es como tener la sirena de una ambulancia en los brazos. ¿Me entiendes? Alarmas a todo el mundo, mi amor. Ayer no entré a la universidad previniendo un llanto de esos que te dan. Y dicho y hecho. Llegó un momento donde te desesperaste porque no podías dormir (el coche te es muy incómodo, hay que decirlo), y prendiste la sirena. ¡Por veinte minutos! De los edificios cercanos, se asomaba la gente a las ventanas para ver qué te pasaba.
Yo estuve asombrosamente paciente, sabía que te calmarías en algún momento, que no era grave, pero seguías y seguías y la gente no puede concentrarse con un llanto así, de modo que unas personas de una oficina de viajes me ofrecieron su ayuda para calmarte. Y, bueno, tenías calor de tanto llorar, y te dejamos pelunchita. Y poco a poco te calmaste. ¡Qué alivio!
No te reclamo nada, amor mío. Cada cosa que tu haces en tu indefensión infantil y tu comportamiento es nuestra responsabilidad. Habrá que ver cómo hacer para que vuelvas a tomar tetero (para la sed y para el hambre) y habrá que ver cómo te ponemos a dormir más cómoda cuando tu mamita esté dictando clases. Hoy también voy a ir a cuidarte. Como yo tengo clase y tengo el tiempo justo para llegar a mi universidad, tu abuelo nos acompañará. De paso quiero estar ahí, porque sé que tu abuelo no tendría la paciencia para aguantar tu llanto, sin ayuda y en la calle.
Te amo, vida mía. Deseo saber cómo atenderte cuando no esté tu mami y espero que tu mami nos colabore a quienes no lactamos para poder cuidarte.
Un abrazo fuertísimo, mi amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario