lunes, 21 de noviembre de 2016

La descripción física

De tu nuevo colegio, el Luis Horacio Gómez, nos envían algunos trabajos como padres. El primero es un ejercicio de descripción física y objetiva de tu cuerpo.

Descripción de cabeza a pies. 

La cabeza de Violeta es redonda y un tanto ancha en la parte occipital. El cabello es negro, lacio, semiondulado en las puntas y arroja algunos visos castaños; el largo le llega a la mitad de la espalda y usa un capul que alcanza a tocar debajo de las cejas. Las cejas de violeta son anchas, rectas y poco pobladas. Si uno se fija detenidamente, los pelitos de las cejas hacen puente sobre su nariz. Sus ojos son ovalados y rasgados, de color café y pestañas cortas. Tiene unas ojeras leves. La nariz es redonda, un tanto achatada. La boca es de labios delgados. Tiene los dientes blancos y un tanto separados entre sí. Su rostro es ovalado, en las mejillas se le dibujan dos hoyuelos cuando ríe y en el mentón tiene dos lunares pequeños. Sus orejas son pequeñas y un tanto salidas. Su voz, para ser niña, es un tanto grave. Habla con claridad la mayoría de sus palabras. A veces usa una muletilla al hablar, sobre todo cuando juega y da indicaciones, en esos momentos cada frase la termina diciendo: “¿okey?”. 

El cuerpo de Violeta en general es delgado y alargado. Tiene condiciones de hiperelasticidad Sin 
cicatrices. La curvatura de su panza sobresale un poco a su esternón. Sus manos son de dedos alargados y palmas rectangulares. Sus uñas son cortas y semicuadradas. En la espalda tiene vellitos y en el centro le forman un remolino. La cadera es proporcional a su cuerpo. La vagina tiene el mismo color del cuerpo y sus labios menores son muy delgados. Las nalgas son redondas y pequeñas. Las pantorrillas son firmes, las rodillas un tanto cuadradas y en las canillas tiene algunos morados. Los pies son pequeños. Calza 24. Camina con los pies un poquito hacia adentro. Cuando corre con fuerza le gusta empuñar las manos y elevarlas a cada paso, de modo que los puños casi le llegan a la cabeza. 

jueves, 7 de abril de 2016

Cansancio

Al final de la noche, ya en la cama, tú me evitabas y solo querías estar acostada junto a tu madre. Yo también te evitaba y me fui a leer a la sala, en el primer piso. Leí un par de capítulos de un libro hasta que me relajé. Subí, me acosté al lado de ustedes y tú todavía rehuías a mi contacto. Le dije a tu mamá:

—Yo entiendo, debe estar harta de mí.
—¿Y por qué?
—Porque yo también lo estoy de ella... A esta hora ya estamos cansados el uno del otro.

A tu mamá le causó tanta risa lo que dije, no sé por qué, tal vez por como lo dije, y a mí también me dio tanta risa lo dicho por su sinceridad enorme, que nuestras risas se unieron y pedalearon mutuamente hasta que se hicieron contagiosas y tú, que empezabas a dormir, comenzaste a reír con nosotros.

Estiré mi mano y te dije:


—La paz, Violeta.

Me diste tu manita leve y la agité, aunque tú, al parecer, no entendías muy bien el concepto del gesto. Sin embargo, poco a poco te fuiste corriendo en la cama, como un gusano, hasta llegar junto a mí. Entonces me diste un abrazo feliz, un abrazo de reconciliación.

Ah, amor... nos cansaremos el uno del otro las mismas veces que nos reconciliemos para vivir un alegre presente. Te amo.

sábado, 2 de abril de 2016

Bullying a papá

—Papá, te vas a quedar calvo (risas).
—Y tú te vas a quedar mueca.
—Sí, con dos dientes.
—No, con ninguno.
—Y tú te vas a quedar calvo (risas).



"Nuestra peculiar condición es que estamos hechos lo mismo para que se rían de nosotros como para reír".

—Montaigne.