—Hola, ¿ya estás con la niña?
—No, ¿tú no habías quedado en recogerla?
—¡¿Cómo así?! En eso no habíamos quedado.
—¿No estará con tu papá?
—Nooo, yo le dije que tú ibas. ¡Cómo me hacés esto, Andrés!
Y tu mamá colgó antes de que le dijera que era una broma. Salió a toda prisa de su salón en la universidad y, llorando, tomó un taxi hasta tu jardín. Yo imagino que llegó con los ojos rojos y la nariz agüada, la voz temblorosa y le preguntó a las profesoras:
—¿Y Violeta?
—El papá se la llevó a la una.
—No puede ser, acabo de hablar con él y me dice que no está con ella.
—Si gusta lo puede llamar de mi celular.
Entonces se dio cuenta de mi broma y sin que terminara de contarle me colgó. Cuando devolvió el celular, notó sonrisitas de burla en las caras de las profesoras. Y a tu mami le tocó devolverse en el taxi hasta donde su papá para que le prestara plata para pagarlo. Después yo le devolví la plata. La broma me salió cara.
En todo caso, tu mami va a recordar siempre que nunca me olvidaría de ti.
—El papá se la llevó a la una.
—No puede ser, acabo de hablar con él y me dice que no está con ella.
—Si gusta lo puede llamar de mi celular.
Entonces se dio cuenta de mi broma y sin que terminara de contarle me colgó. Cuando devolvió el celular, notó sonrisitas de burla en las caras de las profesoras. Y a tu mami le tocó devolverse en el taxi hasta donde su papá para que le prestara plata para pagarlo. Después yo le devolví la plata. La broma me salió cara.
En todo caso, tu mami va a recordar siempre que nunca me olvidaría de ti.